
El publisher, o bien… el “Caesar” de los distintos equipos. Tal como lo mencionamos anteriormente, las ligas son el bautismo de fuego de un juego, por el que este se termina de consagrar como esport, y dentro de la variedad casi insondable de torneos y competencias de todo tipo y envergadura que existen a la fecha, puede hacerse una primera diferencia esencial, que responde al promotor original de esa liga, y que va a definir la importancia de la misma independientemente de los premios y visibilidad que otorgue: las ligas promovidas directamente por el publisher del juego tienen la misma importancia que en el deporte tradicional la tienen las ligas oficiales nacidas del corazón de los organismos reguladores. En este sentido, y sin ánimos de ahondar en una cuestión que hace específicamente a la competición, es necesario comprender que, al no existir entes internacionales que regulen, distribuyan y fomenten la competencia a nivel mundial, este rol no queda huérfano, sino que es el propio publisher quien hace las veces del todopoderoso Caesar, que define con un pulgar arriba o abajo, el destino del equipo que intenta llegar a la cima del mundo.
El entendimiento en este punto es fundamental para avanzar con lo que sigue, toda vez que, cualquier liga, por más atractiva que sea, siempre va a estar supeditada al calendario oficial (y de aquí en más, llamaremos al calendario oficial a aquel que está diagramado por las competencias amparadas por el publisher), porque este es el único camino para que un equipo nacional, pueda escalar a nivel regional y luego probar su poderío a nivel mundial, así como también le da estabilidad al desarrollo del equipo y a la comunidad que se forma alrededor de él. En cuanto a la regulación de estas ligas, son las que posee requisitos y un control más sólido, pero es el publisher y el organizador quienes definen los parámetros de la competición. En este sentido, cabe aclarar cómo es que un organizador logra consagrarse como realizador de ligas oficiales: normalmente, esto se logra a través de licitaciones públicas, celebradas por el publisher, que ceden la producción de la liga a un organizador por el término de dos o tres años.
El funcionamiento de estas licitaciones es similar al de los procesos que se pueden observar en la administración pública gubernamental para la contratación con terceros, pero con diferencias lógicas radicadas en la carencia de reglamentación específica por parte de un ente regulador (todo surge del propio publisher, independientemente de si este debe cumplir la normativa existente en su país para el ejercicio de actividades), y la consecuente modificación en el ejercicio de los principios de publicidad, oportunidad, concurrencia y transparencia. En este sentido, los contratos suelen hacerse por un plazo de tres años, y comprometer todo el calendario competitivo para ese plazo. Sin embargo, es importante mencionar que, pese al compromiso asumido, es posible que el calendario de competencias dictado por el publisher, sufra fuertes modificaciones aún durante la vigencia del contrato. Tal ha sido el caso de las Ligas Nacionales de League of Legends de Latinoamérica Norte, Sur y Caribe, que, en este año, cederán paso al resurgimiento de las Ligas Regionales Norte y Sur, manteniéndose su ejecución dentro del contrato oportunamente acordado entre Riot Games y el Grupo Mediapro (cuya última renovación fue por el período 2022-2024).
En este punto, así como en todo espectro carente de regulación específica, siempre será de vital importancia una correcta y completa redacción de los acuerdos privados entre las partes (en este caso, publisher y organizador).
Estas licitaciones o acuerdos se celebran para cada competencia, por lo cual un publisher puede llegar a suscribir acuerdos con diferentes organizadores (nacionales, regionales o mundiales), llevando a cabo diferentes acuerdos de licenciamiento con cada uno de los organizadores intervinientes. En cuanto a las relaciones contractuales, el publisher suscribirá un contrato de prestación de servicios con el organizador, a través del cual regulará todas las actividades a realizarse, fechas, estándares de cumplimiento, cesión de uso de la marca, propiedad de las entregas y todo otro elemento que sea considerado para la ejecución del evento.
Posteriormente, los patrocinadores, equipos y staff general de producción (incluidos los talentos en cámara) contratarán directamente con el organizador, que elaborará documentos específicos para cada una de sus relaciones, bajo los parámetros que constan en el contrato madre. En este sentido, en las ligas oficiales, los equipos deben cumplir en general requisitos de solvencia tanto jurídica come financiera, así como plan de negocios a futuro y contenidos en redes sociales, que deben presentar a satisfacción del organizador, para que se les permita participar, y atravesarán un proceso de selección previo a poder incorporarse a la competencia, pudiendo también ser descalificados si incumplen con alguno de los compromisos asumidos.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
