
Para lograr que las computadoras comprendan la lengua de las personas, es preciso pasar por una dilatada cadena de investigaciones en el campo de la acústica y ondas de lenguaje, análisis fonético y articulación, reglas de formación de frases o análisis sintáctico, el dominio semántico o de los conceptos y, finalmente, el análisis global de los actos de comunicación o pragmática. El tratamiento del lenguaje natural tendrá una repercusión difícil de imaginar. Su aplicación se extenderá a la traducción automática del lenguaje. Los textos o expresiones de una lengua se traducirán de manera automática e inmediata a otra lengua o idioma. Las previsiones más optimistas confían en alcanzar mecánicamente un 90 por ciento de precisión, y el resto del material será traducido por personal especializado. De él se derivan aspectos como los de la percepción electrónica, selección y almacenamiento de imágenes, reconocimiento visual de formas y objetos, producción de imágenes, diseño industrial (CAD/CAM), etcétera. Por último, el ámbito de la robótica es el que permite la reunión de progresos realizados en los demás objetivos.
La estructura de un sistema de inteligencia artificial consta de tres niveles perfectamente integrados en una arquitectura microelectrónica. Son tres niveles que cubren desde la relación exterior, hasta la profunda organización interior. Son los siguientes:
· Nivel externo. Sirve para relacionar a la máquina con el medio y el ser humano.
· Nivel medio. La instrumentalización de esa capacidad se realiza mediante los sistemas expertos, que trabajan con unas estrategias de operación y una base de conocimientos orgánicamente relacionadas.
· Nivel profundo. En él se sitúa, como proyecto, la capacidad de la máquina para «aprender» automáticamente. Tal proceso se concibe como la interpretación de diversas experiencias y su organización adecuada para poder utilizarla posteriormente. El nivel profundo está constituido por la base de conocimientos generales y la capacidad de ampliarla.
Este diseño en tres niveles muestra la estructura de un sistema de IA y refleja los avances que se tienen que alcanzar con la quinta generación de computadoras. IA y quinta generación se asocian en el objetivo de un salto cuantitativo y, sobre todo, cualitativo del tratamiento de la información.
Las computadoras de la quinta generación
La previsión de este plan hablaba de unos diez años de trabajos para lograr el objetivo inicial. De manera paralela, Japón cuenta con otros dos planes: el Proyecto nacional de computadora ultrarrápida y el Proyecto nacional de robótica, que complementa el primero, confluyendo ambos en macroobjetivos comunes. En otros países se desarrollan planes similares.
Las cuatro generaciones que hasta el momento se han sucedido, se caracterizan por la simple oposición distintiva de su tecnología fundamental:
— primera generación: válvula de vacío
— segunda generación: transistor;
— tercera generación: circuito integrada por cuarta generación: microprocesador.
Por supuesto que, además de esta escueta definición existen otras características realmente determinantes. Pero lo que se espera que represente la quinta generación no es la simple modificación de algún elemento del hardware o la circuitería. Si las previsiones se cumplen, esta nueva generación aportará un cambio radical, que la diferenciará de todas las anteriores generaciones consideradas como un solo bloque. Las computadoras que van de la primera a la cuarta generación responden al modelo de máquina Von Neumann (en honor al matemático que la diseñó), que funciona paso a paso, siguiendo una secuencia o proceso lineal. Con la quinta generación se pretende multiplicar la velocidad, disponer procesamientos paralelos, diseñar una arquitectura de hardware software muy superior y utilizar el lenguaje natural.
La renovación que aportará la quinta generación es múltiple. Ya no viene determinada únicamente por la introducción de cambios materiales o de hardware, sino por la combinación de novedades en el material y en la programación.
Otra característica que merece una atención especial se refiere a la amplitud de su tarea. El tipo de trabajo propio de las máquinas de las generaciones precedentes se resume en el tratamiento de datos. El objetivo de la quinta generación consiste en la adquisición de información y, a partir de los materiales y estructuras de que dispone, en la elaboración de conocimientos, es decir en el despliegue de un tratamiento inteligente. Hace tiempo que el procesamiento automático de la información ha superado el limitado ámbito del cálculo. Las computadoras no sólo calculan, sino que se mueven con comodidad por un mundo de símbolos. El ámbito se ampliará mucho más. El futuro inminente que se anuncia es el del aprovechamiento de la computadora y los sistemas de inteligencia artificial para adquirir conocimientos artificialmente, a través de las máquinas. A partir de entonces, éstas ya no sólo aportarán fuerza o habilidad (como lo hacen todos los ingenios que reproducen mecánicamente el brazo y la mano humanas), sino que también proveerán al hombre de un conocimiento del mundo.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
