¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL?

Es útil, en cierto modo como resumen, señalar lo que se entiende por inteligencia artificial o sintética. La palabra inteligencia se deriva del latín “inteligencia” que significa discernir, comprender, captar. En sentido general “intellegere” significa distinguir entre, es decir, comprender, percibir, y saber. En 1983, Feigenbaum y Mc Corduck comentaban: “si pudiésemos imaginar un artefacto capaz de elegir, comprender, percibir y saber, tendríamos inteligencia artificial.

La definición de Al, en cierto modo, depende de los intereses del investigador. Así Margaret Boden (en Artificial Intelligence and Natural Man,1977) declara: “No obstante, una cosa es cierta: la inteligencia artificial no es el estudio de los ordenadores. Los computadores son máquinas metálicas que, como tales, únicamente interesan a los ingenieros electrónicos. Si no le gustan las latas de hojalata, no tema, no aparecen en este libro”. Por Inteligencia Artificial, Boden entiende “el uso de programas y técnicas de programación de ordenadores para sacar a la luz los principios de la inteligencia en general y del pensamiento humano en particular”. Para ella es “un término genérico que cubre toda la investigación de alta tecnología relevante para el conocimiento y la sicología humana…”. En este enfoque, el énfasis está en el software: “cuando escribimos una secuencia apropiada de instrucciones, en cierto modo hemos creado cierto tipo de máquina Al”. Sin embargo, no todos los investigadores en Al consideran el computador como una máquina irrelevante: la imagen del hardware como pura hojalata no es universal. Un programa puede, por ejemplo, simular el comportamiento de un robot, pero este so ware carece de interés si no se dispone de un sistema físico en el que pueda correr. Marvin Minsky, en una definición muy citada en la literatura técnica, ha sugerido el carácter práctico de la Al:

“Inteligencia Artificial es el arte de construir máquinas capaces de hacer cosas que requerirían inteligencia en caso de que fuesen hechas por los seres humanos”.

El término “inteligencia artificial” se cree que fue utilizado por primera vez en 1956 por John McCarthy, profesor auxiliar de matemáticas del Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, Estados Unidos. Convocó una conferencia considerada como el comienzo de la Al como disciplina independiente de la informática. Con ella pretendía reunir a los investigadores de dicho campo y establecer una fructífera comunicación entre ellos. Varios de los asistentes-Allen Newell, Herbert Simon, Marvin Minsky y John McCarthy son reconocidos universalmente como destacados pioneros en Al.

Durante los setenta, Edward Feigenbaum, también de la Universidad de Stanford, desarrolló el primer sistema experto, Dendral, utilizado para el análisis de datos de espectrografía de masas (ver capítulo 8). Y otro profesor de Stanford, Terry Winograd, desarrolló el programa SHRDLU capaz de manipular formas simuladas de objetos como si fuesen piezas del Lego (juego danés de construcción por bloques). Este programa, muy citado en la literatura sobre la Al, admite especificaciones sobre los bloques simulados y permite cualquier reconfiguración de los mismos. Dendral y SHRDLU son ejemplos tempranos de programas diseñados para comportarse inteligentemente en campos determinados. Estos programas están destinados a la ejecución de tareas muy concretas, y no muestran la universalidad de respuesta que algunos observadores consideran la característica de los sistemas auténticamente inteligentes.

Ahora se ve con claridad que los primeros investigadores en Al se concentraron excesivamente en resolución de problemas de tipo general. Los primeros esfuerzos fueron muy infructuosos por la llamada explosión combinatoria: la exhaustiva exploración del campo de un campo se pierde en un conglomerado de posibles enfoques cuyo número crece exponencialmente. Los humanos no resolvemos los problemas de este modo, sino que se aplican conocimientos relativos al problema a resolver. Pronto se comprendió que tal vez los computadores podrían programarse para resolver los problemas de modo similar. Esto condujo a un nuevo énfasis en el estudio de cómo representar conocimientos en los sistemas informáticos y obtener conclusiones lógicas (inferencias) a partir de ellos. Durante toda la década de los setenta el tema funda-mental de investigación en Al fue el estudio de los sistemas basados en conocimientos, actualmente conocidos como sistemas expertos (ver capítulo 5). Otros temas de interés en Al fueron la traducción auto-mática, los juegos y el comportamiento de los autómatas.

En agosto de 1981, Minsky, Mc Carthy, Newell y otros asistentes a la conferencia del Dartmouth College se reunieron para celebrar el veinticinco aniversarios de aquél fructífero encuentro. La reunión tuvo lugar en la Universidad de Britsh Columbia, Vancouver, Canadá, durante la séptima Internacional Joint Conference on Artificial Intelligence.

Hoy, las grandes empresas de alta tecnología -IBM, Hewlett-Packard, Digital Equipment Corporation, Tektronix, Fujitsu, Hitachi, etc. tienen laboratorios de investigación en Al. También se investiga sobre Al en muchas instituciones y universidades, por ejemplo: Stanford, MIT y Carnegie-Mellon en los Estados Unidos y las universidades de Edinburgo y Sussex en el Reino Unido. Los planes japoneses para el desarrollo de los ordenadores de la quinta generación (tema de un libro de esta colección y de este mismo autor) requiere una masiva inversión en investigación sobre inteligencia artificial. Igualmente se está haciendo un gran esfuerzo por desarrollar sistemas expertos de propósito específico: diagnóstico en medicina general, diagnóstico de enfermedades cardiovasculares, prospección geológica, análisis de circuitos electrónicos. Desarrollo de sustancias químicas sintéticas, etc. Inevitablemente y desgraciadamente, las organizaciones militares están especialmente deseosas de subvencionar trabajos de investigación que conduzcan al desarrollo de armas inteligentes. Sistemas informáticos basados en técnicas de Al están actualmente a disposición de diversos profesionales: médicos, profesores químicos, geólogos, biólogos, abogados, ejecutivos, etc. Cada vez es más evidente que los recursos de la inteligencia sintética serán esenciales para el éxito comercial. Con toda seguridad tales recursos no tendrán un precio desorbitado. De hecho, ya hay disponible software de sistemas expertos para ordenadores domésticos.