
La cuarta generación se inicia en 1971. Sus dos rasgos fundamentales son la continuación de la miniaturización, con la incorporación del microprocesador, y la definitiva expansión del sector, que se traduce en un abundantísimo conjunto de aplicaciones y en un muy alto número de usuarios que se incorporan a este campo. Hay dos etapas dentro de la cuarta generación, la primera transcurre durante los primeros años setenta y, en realidad, representa una toma de impulso para la segunda, que se inicia a finales de los setenta. Durante la primera, lo fundamental es la ampliación del mercado de gestión empresarial. Las computadoras mejoran su velocidad y reducen su tamaño. En un chip diminuto de silicio se integran más de 60 000 bits de información. Y las memorias de núcleos de ferrita se sustituyen por memorias electrónicas. Las capacidades de las memorias comienzan a ser muy considerables. Las grandes computadoras conviven con naturalidad con las minicomputadoras, que son máquinas de 16bits, una memoria más que suficiente y un precio asequible (unas decenas de miles de dólares).
En la segunda etapa de la cuarta generación, la miniaturización da un nuevo salto. En un centímetro cuadrado de silicio se implanta el equivalente a un millón de tubos de vacío, al precio de un solo tubo. Los procesos interactivos se generalizan y el procesamiento por lotes (batch) es desestimado en favor del procesamiento en tiempo real. Los lenguajes de programación de alto nivel constituyen un mosaico activo y rico en el que se producen maravillosas creaciones de sistemas lingüísticos de programación. La gama de máquinas de reducido tamaño y costo se amplía, ya que a las minicomputadoras se suman las microcomputadoras y las computadoras personales (más conocidas por PC, las siglas inglesas de Personal Computer) y domésticas. El elemento esencial, que ha permitido esta revolución en las características físicas y lógicas de las máquinas, es el microprocesador, que consiste básicamente en un circuito integrado que reúne en la placa de silicio las principales funciones de la computadora, y va montado en una estructura que facilita las múltiples conexiones con los restantes elementos. Su aspecto puede compararse al de una oruga o un ciempiés.
El microprocesador fue desarrollado en 1971 por Intel Corporation, a solicitud de una empresa japonesa que había previsto las ventajas de la invención. Actualmente el microprocesador aglutina una industria que factura anualmente billones de dólares y ocupa a más de 250 000 personas. Los discos de almacenamiento de información alcanzan mayor capacidad. Y las memorias internas se multiplican. Si las minicomputadoras de los años setenta oscilaban entre los 16 y 32 K de memoria, las de principios de los ochenta se movían entre los 128y 256 K. Algo similar ocurre con las llamadas computadoras personales que, en los primeros años ochenta, doblan su capacidad anualmente; empiezan con 8 K y se colocan sucesivamente en 16, 32, 64, 128 K… La capacidad de procesamiento de estos aparatos supera a la de la histórica y colosal Eniac. El precio baja de promoción en promoción. Se dispone de máquinas cada vez más potentes, fiables y baratas, lo cual hace aumentar sin cesar el número de usuarios.
Las señas de identidad de la cuarta generación
La computadora que hace unos años se consideraba barata y capaz, ya no puede competir con los últimos modelos, que han abaratado sus precios y aumentado la capacidad operativa. Pero a pesar de la movilidad de los elementos materiales y de las diversas etapas que se aprecian en la misma generación, existen unas características o señas de identidad unitarias de las computadoras de la cuarta generación. Son éstas:
· El microprocesador. La micro miniaturización permite construir el microprocesador, circuito integrado que rige las funciones fundamentales de la computadora. El proceso de reducción del tamaño de los componentes llega a escalas microscópicas.
Las aplicaciones del microprocesador se han proyectado más allá de la computadora y se le encuentra en multitud de aparatos: instrumentos médicos, automóviles, juguetes, electrodomésticos, etcétera.
· Memorias electrónicas. Se desechan las memorias internas de núcleos magnéticos de ferrita y se introducen memorias electrónicas, que resultan más rápidas y reducidas. Al principio presentaban el inconveniente de un mayor costo, pero éste disminuyó con la fabricación en serie.
La capacidad de memoria se incrementa notablemente y cada año, a partir de los años ochenta, se superan ampliamente los límites precedentes.
· Sistemas de tratamiento de bases de datos. El aumento cuantitativo y cualitativo de las bases de datos lleva a la creación de distintas formas de gestión que faciliten la tarea de consulta y edición. Los sistemas de tratamiento de bases de datos consisten en un conjunto de elementos de hardware y de software interrelacionados que permite una utilización notablemente sencilla y rápida de la información.
·Microcomputadora y computadora personal. La reducción del tamaño permite nuevos usos. En la tercera generación había aparecido la minicomputadora, como máquina para tareas descentralizadas. En la cuarta generación, se le añaden la microcomputadora y la computadora doméstica o de uso personal (PC). Estos tres tipos de aparatos forman la gama de las computadoras pequeñas, contrapuestas a la de las grandes máquinas de gestión empresarial; y acercan la computación a un círculo de público cada vez mayor.
· La generalización de las aplicaciones. Las aplicaciones que se desarrollan son innumerables y afectan prácticamente a todos los campos de la actividad humana: medicina, ingeniería, diseño, comercio, educación, agricultura, administración, industria, hogar, juegos, telecomunicaciones, defensa, electrodomésticos, y un larguísimo etcétera.
·La generación del usuario. Definitivamente, la computación supera sus tradicionales fronteras sociales. Deja de ser el terreno exclusivo de un reducido grupo de profesionales y consigue abrirse a amplios estratos sociales. El número de usuarios se multiplica constantemente.
Para resumir en un sólo rasgo la tipología de la cuarta generación, hay que recoger la última característica consignada. La cuarta generación es la generación del usuario. No importan tanto las mejoras técnicas, como los efectos de estas innovaciones sobre el objetivo de incorporar a un número ingente de usuarios. De esta manera cambia el panorama de la computación. Y, lo que es más, cambian las formas de comportamiento social, de relación del hombre con la máquina y de los hombres entre sí.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
