
La habilidad para mover y circular significados a través de estas tecnologías, esto significa que el capital digital es el resultado de las diversas formas de mediar las tecnologías que desarrollan las personas, así como los procesos de cualificación de los flujos de información a los que acceden y los cuales circulan a través de estos artefactos. Estos procesos involucran la permanente promoción y manipulación de los atributos intrínsecos y extrínsecos, por ejemplo, de información, imágenes, identidades, bienes, así como de las propias características de las personas que construyen su identidad en espacios digitales. Por ejemplo, este grupo de fans promociona permanentemente en espacios digitales sus conexiones laborales, así como el reconocimiento de las audiencias que siguen sus sitios. Estos atributos también se observan en el uso de redes sociales online como Facebook o Twitter donde las personas construyen legitimidad y distinción en el campo en el pos como el mundo de la publicidad.
La principal relevancia del capital digital se observa en la capacidad que tienen los fans de convertir el capital simbólico y el posicionamiento que construyen en redes digitales en capital económico. En el caso de los fans de la música en Santiago, su capacidad para construir audiencias en torno a sus sitios y lograr circular sus cualificaciones sobre distintos bienes, pasa a ser integrado en las cadenas de valor de empresas y marcas a través de agencias de publicidad y marketing. Así, los fans despliegan en sus sitios y en sus perfiles en redes sociales sus gustos y capacidades tecnológicas para hacerlos circular. Estas entidades invitan a los fans a participar en campañas publicitarias para que difundan las propiedades y características de productos entre sus audiencias. Así, los fans conectan los flujos de producción cultura de la escena musical local y otras globales con el campo de la publicidad. En este proceso, los actores convierten sus cualificaciones en torno a los flujos que median en sus sitios y espacios digitales, en bienes de valor para distintos consumidores, siendo los fans como intermediadores culturales de los bienes que median y la dimensión económica, ofreciendo e intercambiando su a través de las representaciones que hacen de estos en sus sitios y redes sociales.
Las dinámicas en torno a gusto de los fans intermediadores culturales se comparten y materializan a través de sus sitios web y redes sociales, además de ser resultado de su trayectoria de vida y la edad. Al igual que Nicolás, Juan Pablo, creador del sitio de música ha logrado acumular capital digital como resultado de la curatoría de música que realiza en su sitio (principalmente hip-hop y rock independiente), pero también por la capacidad técnica para hacer circular y visibilizar esa curatoría en espacios digitales como sus redes sociales. De esta forma, Juan Pablo logró convertir su capital digital en capital económico cuando la empresa de telefonía Movistar lo contrató para que hiciera unos videos tutoriales para YouTube. Él interpretaba al “Movistar Gurú”, un personaje que da consejos a los usuarios de la compañía para sacarle provecho a sus dispositivos móviles. Cuando le pregunté a Juan Pablo sobre esta experiencia, me explicó: “Es una buena oportunidad porque la compañía es una excelente plataforma para mostrarme y posicionarme como un experto en el uso de tecnologías digitales”. De igual forma, es común que los fans analizados asistan a eventos de marketing organiza-dos por agencias de publicidad.
En este contexto, el capital digital no puede ser comprendido desde una perspectiva funcionalista, es decir, como un sistema lineal de entra-das y salidas, causas y efectos, en la relación que establecen las personas con las tecnologías digitales. No se relaciona solo con el “conocimiento” digital de las personas, su condición de “nativos digitales”, o el nivel de “capital cultural” que posee un individuo. Si bien todos esos conceptos y condiciones pueden conectarse mutuamente-y son centrales para la acumulación de capital digital por parte de las personas no lo explican el “capital digital” en su totalidad. Al contrario, el capital digital opera como un ensamblaje de diferentes mediaciones de capital, pero también es el resultado de una serie de prácticas, discursos y asociaciones entre personas, flujos culturales y tecnologías digitales. Este artículo intenta ayudar a pensar la relación que establecen las personas con las tecnologías digitales. A través de una aproximación etnográfica, se propone poner el foco en las mediaciones de tecnologías y en el entrecruce de la comunicación, la economía y la cultura. De esta forma, el valor asociado al uso de las tecnologías digitales resulta tanto de las habilidades técnicas que desarrollan las personas en torno a ellas, así como de las cualificaciones y representaciones culturales que hacen de los flujos de información a los que acceden a través de Internet y las redes sociales como Facebook o Twitter. El capital digital como concepto no es más que una aproximación al estudio de las mediaciones y los ensamblajes técnicos y culturales que construyen las personas al relacionarse con una serie de tecnologías digitales. Al poner el foco en el uso de las tecnologías digitales tanto a nivel discursivo como práctico-y en las mediaciones involucradas en esos procesos-de flujos de información, de capital cultural, simbólico y económico- por parte de un grupo de fans de la música independiente, es posible entender cómo los bienes y flujos culturales son “producidos y diseminados en las economías y sociedades modernas”. Aunque lo más relevante de esta relación es abordar-desde los actores-la centralidad que adquieren las tecnologías digitales en estos procesos.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
