EL ENFOQUE FANTÁSTICO

Muchas tecnologías han sido predichas imaginativamente. La imaginación precede siempre a la cristalización en artefactos efectivos. Icaro no hubiese sido muy útil en la Batalla de Inglaterra, pero inspiró el vuelo tripulado. Y en cada era circulan las fantasías más idóneas. En la antigüedad, el mito fue el vehículo preferido para satisfacer las aspiraciones tecnológicas humanas. Tal vez fueron los dioses los que crearon el primer robot. Marduc, una divinidad babilónica, formó el cuerpo del primer hombre con la sangre de un dios derrotado. Mientras que en la cultura judeo-cristiana, Dios crea al hombre del polvo de la tierra. Según la tradición talmúdica, el polvo se amasó en una masa sin forma (golem: hombre artificial o robot) sobre la que se preformaron los miembros y se infundió un alma. Prometeo creó de arcilla el primer hombre y la primera mujer, y los llenó de vida con el fuego que había robado del paraíso. El dios griego Hefesto tenía aficiones mecánicas e inventó criadas doradas que tenían el aspecto de muchachas de carne y hueso,que podían andar y hablar y que tenían inteligencia y conocimiento (La lliada,Libro XVIII). Hefesto construyó también veinte trípodes que fueron por sí mismos a una reunión de los dioses y los llenaron de asombro, volviéndose también autónomamente por donde habían venido. Además, para defender Creta construyó con latón el gigante Talo que mataba a los intrusos apretándolos contra su cuerpo caliente. Por tanto, mucho antes del comienzo de la época cristiana, el hombre ya había especulado sobre cómo las sustancias inanimadas podían actuar con inteligencia y propósito.

Más recientemente, el arte, la narrativa, el teatro y el cine han tratado desde un punto de vista imaginativo la inteligencia artificial. En 1624, Giovanni Battista Bracelli publicó una genial colección de cuarenta y ocho cuadros de bailarines, acróbatas y guerreros. Los grabados representan imágenes que actualmente asociaríamos con androides. Las figuras son angulosas y con superficies planas, dan la sensación de haber sido construidas con piezas prefabricadas. En el siglo XIX se escribieron muchos cuentos y novelas sobre robots. En nuestro siglo hay tal profusión de este tipo de narraciones que llegan a formar un tipo de literatura, la novela de ciencia-ficción. Por ejemplo, “La Nueva Eva”(también conocida como “La Eva del Futuro”), escrita en 1879 por Villiers de l’lsle Adam, describe una extraordinaria mujer artificial eléctrica. Se dice que el autor dijo “…mi maestro Edison te enseñará pronto que la electricidad es tan poderosa como Dios”. En otra narración, “Helen O’ Loy”, publicada por Lester del Ray en 1938, una bellísima androide es la criada de dos jóvenes solteros. La criatura se enamora y se casa con uno de ellos.

Una de las versiones noveladas del androide que más influencia ha tenido ha sido R.U.R. (Robots Universales de Rossum), de Karel Capek, una de las cinco obras teatrales utópicas. La obra se estrenó en Checoslovaquia en 1921 y se publicó dos años después. La palabra robot se deriva de la palabra checa “robata” que significa trabajador. El protagonista de la obra es un brillante científico llamado Rossum, que crea una familia de autómatas para redimir al hombre de los trabajos más penosos. Finalmente, después de haber utilizado los androides en la guerra para matar a seres humanos, un colega de Rossum implanta la emotividad en los robots. Esto hace que los robots se consideren tratados como esclavos, se revelen y destruyan toda la vida humana. Un crítico opina que la obra es una de las más brillantes sátiras de nuestra sociedad mecanizada. Pero no todos los escritores han considerado al robot como algo negativo. Una de las intenciones de Isaac Asimov es mostrar que los androides no son las criaturas hostiles que sugiere Capek. Se dice que Asimov se sentía tan deprimido al leer relatos de robots inamistosos que decidió representarlos como criaturas sensibles con las que los seres humanos podían tener una relación emocional. Por eso en “Robbie”, un relato corto de Asimov, la joven Gloria se siente angustiada porque sus padres la han apartado de su robot, preocupados por la íntima relación emocional entre la niña y el androide. Frente al comentario paterno:” Robbie no es nada más que una máquina, una sucia y vieja máquina”. Gloria contesta, irritada y descompuesta, “No es una máquina, es una persona como tú y como yo, y era mi amigo”.

En los últimos años el tema de la inteligencia artificial ha sido explorado en muchas películas. Sólo tenemos que recordar “Star Wars”(La Guerra de las Galaxias), “Alien” (alienígena), “Saturn 3” (Saturno 3).”Forbiden Planet”‘ (El Planeta Olvidado), “2001” (Odisea 2001) y “The Day de Earth Stood Still”. Pero la actual proliferación de filmes con un trasfondo de Al es solamente el florecimiento de una tradición que se extiende sobre algo más de un siglo. En una fecha tan remota como 1987, Georges Miliés hizo “Gugusse y el Autómata”. Y la primera película sobre el tema de Frankenstein fue realizada en 1910 por J. Searle Dawley. En Metrópolis, un filme de 1926, el científico/mago Rotwang hace de doble de María, la defensora de los trabajadores en precarias situaciones, que están al servicio de la metrópolis que tienen encima de sus cabezas. Rotwang trata de contrarrestar los esfuerzos de María en favor de los trabajadores. El robot primero se hace pasar por un guerrero cubierto de una reluciente armadura. Posteriormente se reencarna y se hace indistinguible de María. En el curso de esta suplantación es quemado en la hoguera. Los tabajadores del subsuelo ven que es un robot y María se salva y prosigue su labor bienhechora. En el largometraje Rotwang exclama “He creado una máquina a imagen del hombre, pero que nunca se cansa ni se equivoca… Ya no necesito trabajadores humanos”. Las obras de ficción han indagado las posibilidades del robot y del ordenador sin las limitaciones del mundo real. En el mundo de la fantasía. La inteligencia artificial puede hacer cualquier cosa punible o no punible. Los ordenadores pueden ser amigos, consejeros, o enemigos. Emotivos robots pueden ser reprimidos por seres humanos. Las máquinas inteligentes pueden denotar un preocupante interés por los asuntos humanos. Los artefactos electrónicos de cualquier tipo pueden manifestar conocimiento, propósito, y emotividad. Pero en el mundo real, los sistemas artificiales son menos competitivos, están limitados por las posibilidades de la tecnología actual. El alcance de las máquinas inteligentes tiene limitaciones prácticas. Estas limitaciones están determinadas más por la historia de los logros en Al que por el modo en que han sido tratados ordenadores autómatas en las obras de creación literaria. Tenemos que contemplar los logros históricos de la Al para comprender las características esenciales de la inteligencia artificial. Podemos analizar algunas definiciones y compararlas con los mitos más comunes que rodean a la Al.