Los antecedentes de la Al

La Inteligencia Artificial es una nueva e interesante tecnología, no es un nuevo concepto de la imaginación humana. La idea apareció por primera vez en la Grecia Clásica y de una forma u otra se ha mantenido en todas las épocas. Homero estaba familiarizado con el concepto de Al, unos 800 años AC. Y el historiador griego Polibio creía que Nabis, un dictador de Esparta (200 años AC.), utilizó un robot para forzar a sus conciudadanos a pagar los impuestos. Tendemos a pensar que la Al es una nueva idea incubada en la era de la telemática, cuando en realidad es concepto antiquísimo. La Inteligencia Artificial es un tipo de sistema informático y tiene sus mismas raíces tecnológicas. La primitiva historia de la computación, la real y la fabulada, es también una descripción de la génesis de las máquinas inteligentes. También hay que decir algo de acerca de las objeciones a la idea de la Al. Para algunos el concepto de inteligencia artificial es, en cierto modo una ofensa al sentido común y a la humanidad. Se ha llegado a decir que la “inteligencia artificial” es una contradicción terminológica, dado que la inteligencia es una característica distintiva de cierto tipo de sistemas biológicos. Pero este tipo de objeciones se ve desbordada por la realidad: las máquinas inteligentes forman ya parte de nuestro entorno. Este capítulo muestra en términos generales lo que hacen y lo que esperamos que hagan en el futuro. Aunque no se ponen fechas a las predicciones, la verdad es que el nivel de competencia de las máquinas está elevándose a un ritmo muy rápido.

La historia de la Al

La inteligencia suele ser considerada como una rama más de la informática. Una de las razones para este convencionalismo es que podemos saber la fecha de comienzo de las actividades que actualmente son el objetivo de las investigaciones en Al. También se ha considerado conveniente excluir ciertas actividades informáticas tradicionales (las típicas del proceso de datos) del campo de la inteligencia artificial. Pero si un mono o un delfín fuese capaz de computar una compleja nómina o una tabla de estadística actuarla de seguros, no dudaríamos en ver en tal comportamiento una evidente inteligencia. Un animal capaz de resolver ecuaciones diferenciales sería considerado inteligente, pero no un ordenador dotado de dicha capacidad. También puede contribuir a aclarar la situación lo que Hofstadter ha llamado el Teorema de Tessler:”Inteligencia Artificial es cualquier cosa que los ordenadores aún son incapaces de hacer”. El público se muestra reacio a admitir la posibilidad de que los artefactos puedan ser inteligentes. Quizás admitiríamos que las máquinas son inteligentes, si por sí mismas fuesen capaces de efectuar simples sumas. Pero de hecho están haciendo muchísimo más que eso.

Los primeros tipos de máquinas de calcular fueron las diferentes versiones del ábaco, muy utilizado en el milenario Japón y en la antigua China. Estas herramientas, con sus típicas filas de cuentas, fueron de gran ayuda para ingenieros, matemáticos y comerciantes, pero bajo ninguna condición pueden ser considerados ordenadores: no disponen de un medio para almacenar internamente un programa de instrucciones. Investigadores tales como Pascal (1647)y Samuel Morland (1666) desarrollaron eficaces calculadores mecánicos. Samuel Pepys dijo de la máquina de Morland: “Muy bonita, pero no muy útil”. Por aquellas fechas, Leibniz inventó un calculador que podía efectuar multiplicaciones y divisiones. Charles Babbage, nacido en 1792, suele ser considerado el padre de la moderna informática. Como tal lo es también el progenitor de la inteligencia artificial, aunque esto último suele decirse muy raramente. Con Hershel, Babbage creó la Royal Astronomical Society (Real Sociedad Astronómica) en 1820, y se vio obligado a recopilar tablas de referencia. Un trabajo que llegó a desesperar a Babbage: “Pido a Dios que estas tablas se hagan solas”. Inventó dos máquinas de calcular realmente potentes. Celebró la terminación del proyecto con una ponencia-“Observations on the Application of Machinary to the Computation of Mathematical Tables” (Aplicación de maquinaria para la computación de tablas matemáticas) que presentó ante la Royal Astronomical Society. Por aquellas fechas escribió también a Sir Humphrey Davy, presidente de la Royal Society, proponiéndole que se desarrollase una máquina que liberase al intelecto humano de las ocupaciones más inferiores.

A su debido tiempo, Babbage desarrolló con relativo éxito dos máquinas: la Máquina Diferencial (Difference Engine) y la Máquina Analí-tica (Analytical Engine), un proyecto realmente ambicioso. Un joven ingeniero militar italiano, L. F. Menabrea, describió esta última máquina en 1842 en una ponencia escrita en francés. Ada Lovelace, colega de Babbage durante muchos años, tradujo la ponencia y añadió detalladas notas complementarias. Incluyó algunos programas que ella había escrito. La ponencia original quedó muy ampliada y evidenció la ponencia dela Máquina Analítica. Ello fue muy importante para el futuro de la computación electrónica, pues quedaron demostrados, aunque en términos mecánicos, los componentes esenciales en cualquier sistema de computación de propósito general: entrada o introducción de los números en la máquina, almacenamiento para guardar los números y las instrucciones del programa, unidad aritmética para efectuar los cómputos, la unidad de control -para controlar la ejecución de las diferentes tareas bajo la dirección del programa almacenado y salida (para poner los resultados del proceso a disposición de los usuarios).