
La investigación de la visión es difícil, ya que es imposible para el ser humano describir y así poder explicar las etapas que componen cualquier proceso visual. En la resolución de problemas y en el juego de partidas, por ejemplo, el hombre puede intentar identificar y describir los heurísticos y protocolos implicados en el desarrollo de tales tareas. Sin embargo, ignoramos aún como el cerebro humano resuelve los problemas relacionados con la detección de líneas e identificación de objetos. No podemos dar una descripción de la “visión” que pueda ser incluida en un sistema artificial. Se han indicado brevemente algunas aplicaciones industriales de los sistemas de visión artificial. Se ha señalado el rápido desarrollo que han tenido los sistemas de visión entre los años setenta y ochenta, y se espera que ello tenga un fuerte impacto sobre los empleos de trabajadores actualmente dedicados a tareas de inspección. La incorporación de capacidades sensoriales a los sistemas automáticos aumentará su productividad. El robot “vidente”, por ejemplo, tiene mayor potencial para el desarrollo de tareas que requieran adaptación, flexibilidad e inteligencia que su hermano “ciego”. Tal vez el esperado aumento de productividad que supone la incorporación al robot de capacidades sensoriales sea el acicate para continuar sufragando la investigación en este campo. El discurso y el lenguaje están muy relacionados con los intereses de la Al. Existe un creciente interés por hacer los ordenadores más “convencionales”, es decir, más fáciles de manejar por seres humanos que no sean necesariamente expertos en ordenadores. Una estrategia obvia es diseñar ordenadores que respondan al lenguaje humano en sus formas habladas, escrita e impresa. Sería muy conveniente poder decir lo que tiene que hacer y recibir un comentario hablado sobre la factibilidad de la orden. El desarrollo de interfases convivenciales que proporcionen una flexible comunicación bidireccional es uno de los objetivos primordiales de la investigación actual. Es, también, un objetivo clave del proyecto japonés de ordenadores de quinta generación.
La investigación dedicada al desarrollo de capacidades conversacionales en los ordenadores forma parte de los trabajos en Al. Por ejemplo, una de las cláusulas de diseño de los sistemas expertos es que sean capaces de conversar con los seres humanos, explicándoles sus líneas de razonamiento, generalidades, consejos, etc. También se supone que el progreso en comprensión del lenguaje afectará directamente a cómo los ordenadores pueden resolver problemas en diferentes disciplinas. Siempre ha habido un debate filosófico sobre la importancia del lenguaje para el pensamiento, sobre cómo los diversos símbolos lingüísticos determinan las potencias mentales del ser humano. Es muy significativo que la investigación informática que evalúa el proceso de sintaxis y semántica no trate únicamente de los lenguajes artificiales de ordenador, sino también de los diferentes lenguajes naturales. La teoría de la programación sicolingüística y otros formalismos lógicos son esfuerzos convergentes por desarrollar un marco de referencia generalizado para el proceso de información mental (cognición, pensamiento), que son igualmente importantes para los seres humanos y para las máquinas.
Es inevitable que, según los ordenadores puedan aceptar lenguaje o naturales, vayan haciéndose más personalizados desde un punto de vista antropomórfico. Los sicólogos han comenzado a investigar la tendencia humana a considerar los ordenadores como personas, una tendencia que se incrementará en los años venideros. En este contexto, Scheibe y Erwin (1980) han explorado cómo en los juegos los seres humanos tienden a personalizar los ordenadores; Neil Frude (1983) ha estudiado la importancia del animismo histórico respecto a la personalización de los ordenadores; y Boden (1977) habla de “programas que tienen personalidad”.
Es interesante señalar que, en 1968, el año en que apareció la novela Odisea del espacio 2001, de Arthur C. Clark, que trae consigo un ordenador muy hablador (Hal), apareciesen varios programas de comprensión de idiomas naturales. En los años sesenta los ordenadores podían aceptar respuestas en inglés en varias disciplinas: álgebra, medicina, etc. Y desarrollar rudimentarias consultas siquiátricas en inglés, gales, o alemán. La comunicación con tales sistemas se hacía mediante teletipo y aun así invitaban a la hominización. Hoy, con el rápido desarrollo, de los sistemas de identificación síntesis de voz, es mucho más tentadora la personalización de los ordenadores. Por tanto, las diversas investigaciones sobre temas relacionados con el discurso y el lenguaje son paralelas en muchos aspectos a las de inteligencia sintética. Es a través de la comprensión del discurso y del lenguaje como los ordenadores podrán desarrollar nuevas líneas de pensamiento y asumir más atributos de tipo humano. Cierto público se ha sentido ansioso ante la posibilidad de que la Al conduzca a la creación de mentes artificiales “sustitutas de personas”, etc., y que tales desarrollos puedan afectar adversamente al estatus y a la dignidad humana. No podemos explorar tales juicios de valor en el presente libro, pero vale la pena remarcar que cada avance en inteligencia artificial asemeja las prestaciones del ordenador al comportamiento humano.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
