
Como en otras áreas de los trabajos en Al, la Investigación sobre comprensión del discurso y del lenguaje puede beneficiarse del estudio de los fenómenos biológicos correspondientes. Hemos visto anterior mente como el que haya suposiciones previas, probablemente programadas genéticamente en el cerebro de los mamíferos, es fundamental para la correcta interpretación de la información visual. Similarmente, en álogas estructuras cerebrales preestablecidas son igualmente esenciales para la adecuada interpretación de otros datos complejos en campos no visuales: por ejemplo, en comprensión del discurso y del lenguaje.
Podemos esperar que el estudio del lenguaje arroje luz sobre ciertos aspectos de la estructura cerebral y del comportamiento. Así, Lashley (1950) ha observado que “el habla es la única ventana a través de la cual el fisiólogo puede contemplar la vida cerebral… el problema está en que el lenguaje parece ser la característica de toda la actividad cerebral”. Ello subraya una vez más una característica fundamental de la investigación en Al: que existe una interdependencia característica entre los diferentes fenómenos y actividades cognoscitivas. No se puede considerar un simple aspecto memoria, aprendizaje, resolución de problemas, comprensión del lenguaje, representación de conocimientos, etc. La creencia actual más generalizada es que el cerebro humano está estructuradamente predispuesto para aceptar información y relaciones lingüísticas. Nuestros programas cerebrales manejan datos lingüísticos para memorización y otros propósitos. Incluso puede ser conveniente considerar que los programas cerebrales están escritos en un lenguaje. Posiblemente los diferentes programas cerebrales están relacionados con primitivas estructuras evolutivas. Como escribía Trevarthen en 1974:”Las causas biológicas son muy profundas. Los procesos biológicos más complejos y evolucionados no muestran evidencia de más simples funciones adaptativas originales”. En este sentido conviene considerar al cerebro como generador del lenguaje del mismo modo que produce otros tipos de comportamiento para ayudar al potencial de supervivencia de un sistema biológico. El lenguaje sirve propósitos intencionales, es decir, influye sobre el comportamiento humano tanto en el que expresa sus pensamientos oralmente como en el agente que evalúa la información que recibe de otra persona. En este sentido. Young (1979) define el lenguaje como “cualquier sistema específico de comunicación intencionada entre individuos”, Ello nos lleva a especular cómo un sistema de Al puede ser denominado “intencional”.
El lenguaje del homo sapiens tiene una inmensa complejidad sintáctica y semántica. Ninguna otra especie tiene un sistema comparable de comunicación. Se ha sugerido que otros primates pueden manejar varias docenas de símbolos diferentes, una capacidad muy primitiva en comparación con el lenguaje humano. La sintaxis y semántica de los lenguajes de ordenador es menos compleja que la de los idiomas naturales (ruso, inglés, español, etc.). Pero el desarrollo de ordenadores más convivenciales implica que los futuros lenguajes para computadores serán más semejantes a los humanos. La estructura es un elemento fundamental de cualquier sistema lingüístico sofisticado. El concepto de estructura significa relaciones entre símbolo, grupos jerárquicos, reglas de sustitución y transformación, etc. Hay que subrayar que dichos aspectos estructurales están determinados por la supuesta finalidad del lenguaje. Por ejemplo, una persona ve un peligro y advierte de ello a un amigo: la percepción visual ha servido de entrada al sistema lingüístico. En tales circunstancias se pueden inferir relaciones causales y estructurales entre las neuronas interesadas en, digamos, detección de líneas y las dedicadas a la estructuración de frases. La inteligencia es una red integrada, una característica que podemos intentar duplicar en sofisticados sistemas de Al.
Se ha sugerido que muchas propiedades gramaticales están presentes en cierta forma en el comportamiento prelingüístico y perceptomotor” (Osgood, 1971). Ello ilustra nítidamente cómo el lenguaje del hombre evolucionó desde modos primitivos no lingüísticos de comportamiento, representando actualmente una gama de capacidades de codificación y decodificación que, desarrolladas para finalidades afines, han evolucionado para otros propósitos. Muchas de las capacidades de computación lingüística están relacionadas con el manejo de relaciones determinadas por la estructura lingüística. Y tales capacidades por su pasado evolutivo están por lo menos en parte parcialmente pre programadas en el cerebro humano. Los bebés, antes de que puedan hablar o comprender, desarrollan una sensibilidad especial a la palabra hablada. Sus primeros balbuceos aparentemente sin significado están influenciados por el tipo de idioma que el bebé capta en su entorno.
El estudio de cómo se aprende el lenguaje puede ayudar a descubrir sus complejidades. Podemos, por ejemplo, trazar el desarrollo del empleo del lenguaje en un bebé, desde los primeros balbuceos hasta la adquisición de las primeras palabras (mamá, papá, etc.), hasta las primeras relaciones simbólicas que indican la adquisición de capacidad lingüística estructural. El desarrollo gradual de la comprensión se puede contemplar del mismo modo desde una actitud pasiva (en la que el niño demuestra que comprende mediante declaraciones lingüísticas) a una activa, donde el infante genera frases que señalan intenciones o trata de Inferir el comportamiento de otras personas a su alrededor.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
