La percepción sensorial 

El argumento de la percepción sensorial sugiere que los seres humanos tienen capacidades inalcanzables por las máquinas. Para Turing, sorprendentemente, éste es un argumento “de peso”. Posteriores investigadores en Al (no se han dejado impresionar por este tipo de argumentos. Muchas de las objeciones expresadas recientemente respecto a la inteligencia sintética son replanteamientos o nuevas versiones de las observaciones discutidas por Turing en 1950. Por ejemplo, las objeciones citadas en “The Robots are Coming” (Llegan los Robots, NCC Publications,1974) tienen una relación directa con las objeciones de Turing:

– el pensamiento es por definición algo exclusivo del hombre (ver la objeción teológica);

– sería desastroso que las máquinas pudiesen pensar (objeción de las cabezas enterradas en la arena);

– un ordenador sólo puede hacer lo que su programador le dicta que haga (objeción de Lady Lovelace).

En respuesta a tales objeciones se puede argumentar que la cuestión de si los ordenadores pueden o no pensar es parcialmente semántica: definamos el pensar de un modo y los ordenadores serán capaces de hacerlo, demos otra definición y la función quedará fuera de su rango de competencias. También se puede puntualizar la objeción de Lady Lovelace diciendo que no toma en consideración el que los seres humanos también están programados por una compleja trama genética, ambiental, educacional, etc. Las limitaciones deterministas del comportamiento de los computadores se pueden encontrar también, con las correcciones oportunas, en el comportamiento humano.

Las objeciones a la Al incluyen en ocasiones conceptos erróneos acerca de los computadores. Raphael (1976) señala dos mitos equívocos de este tipo. Primero, la idea de que el ordenador no es nada más que una voluminosa y rápida máquina aritmética. Aunque los ordenadores pueden, por supuesto, efectuar operaciones aritméticas, también pueden hacer muchos otros tipos de operaciones. En el juego típico de instrucciones de un ordenador se incluyen operaciones tales como LOAD (cargar), TEST (probar), SHIFT (desplazar), READ (leer), SKIP (saltar).

MATCH (compara, TRANSFER (transferir), etc. Hoy, los ordotex consideran, ante todo, máquinas de manipulación de símbolos un enfoque que no limita su tremenda capacidad de cálculo, pero que también les permite conceptualizar, tomar decisiones, resolver problemas, e interpretar datos percibidos del mundo exterior. El segundo mito es una obvia variante a la objeción de Lady Lovelace: los ordenadores no son nada más que obedientes esclavos que sólo pueden hacer lo que se le dice que hagan. Esto es una trivialidad. Ninguna máquina (o animal) puede actuar más allá de los dictados de su programa interno, sin embargo, la cuestión de si un ordenador puede ser original y realizar innovaciones queda abierta a la investigación empírica. De hecho, hay muchos casos en los que los ordenadores han obtenido nuevos conocimientos y nuevos planteamientos. Recordemos el programa del juego de las damas de Samuel que muestra cierta capacidad de aprendizaje, y el programa matemático de Lenat que obtiene el máximo común divisor de números no considerados por su autor ni por otros matemáticos. También, el sistema experto Prospector de prospección geológica que suele tener más aciertos que los expertos humanos, y los programas de partidas de ajedrez (como el Ches Champion Mark V) que encuentra soluciones desconocidas para los jugadores humanos.

Winston, en 1979, enumera varios tópicos:

– Los ordenadores nunca podrán… Que los ordenadores no hayan conseguido hasta ahora determinadas cosas no significa que no las logren en el futuro: “…algún día los computadores se pueden burlar de nosotros y preguntarse si los procesadores biológicos de información son realmente inteligentes”);

– Los ordenadores no son inteligentes porque no escriben como Shakespeare, componen como Beethoven, o hacen ciencia como Newton. Estamos, sin duda, ante una variante del argumento “los ordenadores nunca podrán…”;

– Los ordenadores sólo pueden hacer aquello para lo que están programados (Lady Lovelace de nuevo);

– Los ordenadores nunca podrán igualar el potencial del cerebro porque los transistores son diferentes de las neuronas. ¿Una argumentación que precisaría una demostración empírica Cuáles son los auténticos logros de los sistemas informáticos?  y cuáles son las tendencias?; 

– La inspiración es espontánea y aleatoria. Es decir, el comportamiento neuronal de forma aleatoria es el responsable de la creatividad. Winston en su libro “Inteligencia Artificial”(1979) dice: “posiblemente, la aleatoriedad del comportamiento neuronal es responsable de los problemas del epiléptico y del borracho, pero no aporta ninguna ventaja a las personalidades brillantes”;

– Los ordenadores no pueden captar los valores estéticos. Una variante del argumento: “los computadores son incapaces de…”;

– La inteligencia es imposible de comprender. Hemos estudiado los problemas relacionados con la definición de la inteligencia, pero este argumento trata de eludir la cuestión. Sus partidarios pueden declarar a este o a ese otro individuo “inteligente”-y si desean utilizar otra expresión: “competente”, “habilidoso”, “sensible”, “agudo”, “experto”, etc.

En muchos otros trabajos -v. g.: Feigenbaum y Mc Corduck, 1983 las objeciones, mitos y similares se describen como simples falacias. Resumiendo, primero, la vanidad humana se ve amenazada por la posibilidad de máquinas inteligentes: ello estimula búsqueda de argumentos por los que los ordenadores siempre serán intelectualmente inferiores a los seres humanos; segundo, las limitaciones de los ordenadores actuales no reflejan las limitaciones de los ordenadores actuales no reflejan las limitaciones de los ordenadores del futuro. En los últimos cuarenta años hemos sido testigos de sorprendentes logros en el tratamiento electrónico de la información.  ¿Qué nos deparará la telemática en los próximos cien años? ¿Y en el año 4001?