La educación en movilidad o no apaguen los celulares en clase

La Convergencia, tal como hemos visto hasta ahora, es en realidad un término netamente ambiguo que puede ser entendido de tantas maneras como perspectivas y fuentes se empleen en su análisis. En los epígrafes anteriores, hablando de la industria del entretenimiento, de los media, de las operadoras de Telecom, de los sistemas, etc., hemos entendido la Convergencia como una aproximación de estos sectores industriales en torno a las mismas redes y terminales. Pero el propio discurso sobre la Convergencia no se agota en estos sectores ni siquiera en las integraciones empresariales, por ello la educación y/o la formación puede ser incluida como uno de los sectores a integrar en este nuevo mercado que el celular representa.

Por otra parte, la reiterada idea de convertir el celular en la plata-forma universal o “mando a distancia de nuestras vidas” (Rheingold, a emplear, implica una nueva idea de Convergencia centrada en la manera que más que un terminal telefónico se convierta en un sopor-te (portátil) de servicios personalizados. La idea o el proyecto de incorporar el celular en los distintos niveles del proceso educativo no es nueva ni responde al estado actual de la tecnología; más bien es consecuencia de la contundente evidencia de los datos de penetración y uso del móvil en todo el mundo, con uno de cada dos habitantes de este planeta convertido por su propia voluntad en usuario (Wireless Intelligence, 2008).La cuestión, por tanto, surge de mirar a nuestro alrededor y preguntarnos por qué no emplear como herramienta educativa una tecnología que todos individualmente poseen, o mejor dicho: por qué hemos convertido los centros de formación en zonas de sombra para la cobertura celular?

Aunque el lector encontrará una enorme cantidad de publicaciones sobre el e-learning sobre todo centrado en la aplicación de Internet en la enseñanza, las aproximaciones más pragmáticas a la incorporación del celular en clase parten de Marc Prensky, elaboradas además en un contexto más amplio de reflexión e investigación sobre la aplicación de la tecnología y, sobre todo, de los contenidos lúdicos (como los videojuegos) en la educación de lo que este autor denomina “nativos digitales” (Prensky, 2001 a).Para Prensky, y una cada vez más extensa lista de investigadores32,la última ola tecnológica digital no ha sido como las precedentes, sino que ha marcado profundamente una divisoria ente aquellos nacidos y criados con estas nuevas tecnologías (nativos) y los que hemos nacido antes de esta revolución y/o nos hemos incorporado a ella como parte de nuestro proceso rutinario de adaptación a las tecnologías contemporáneas (inmigrantes).

Al hablar sobre la docencia y el aprendizaje, Prensky señala que los “nativos digitales” se aburren soberanamente en las clases convencionales que ofrecen los “inmigrantes digitales”, porque lo que ha cambiado es la propia forma en que estos nuevos alumnos aprenden, acceden al conocimiento e incluso lo asimilan.“Los nativos digitales acostumbrados a la velocidad, multitarea, acceso aleatorio, entornos gráficos, actividad, conectividad, diversión, fantasía y la rápida recompensa que le ofrece el mundo de los video juegos, la MTV, e Internet, se aburren en las clases. Aun peor, la mayoría de las habilidades que las nuevas tecnologías han mejorado (procesamiento paralelo, visión espacial y acceso aleatorio a la información) que tienen un profundo impacto en la educación son totalmente ignoradas por los profesores” (Prensky,2001 b).

Establecemos, pues, la tesis de Prensky como punto de partida para analizar las potencialidades del celular en las aulas y por extensión en el aprendizaje, asumiendo la premisa de que éste es en realidad una computadora de mano, con creciente poder de procesamiento, y el hecho de no incorporarlo como herramienta supone dejar ocioso un recurso educativo.

Bajo esta perspectiva veamos qué aplicaciones nos ofrece en la actualidad el celular desde las más básicas a las más avanzadas:

Comunicación vocal

Mensajes de Texto (SMS)

Mensajes Multimedia (MMS)

Recepción y reproducción de archivos de Audio

Cámara

Capacidad de almacenamiento (memoria)

Conectividad con periféricos

Recepción de Video y TV

Geoposicionamiento

Conexión a Internet

Estas aplicaciones describen una cierta jerarquía, de modo que los modelos más básicos incluyen únicamente las funcionalidades de voz y texto, y los últimos modelos son ya auténticos terminales multimedia.

Cuantas más funcionalidades posea un celular más aplicaciones se pueden llevar para la enseñanza, lo que a priori significa una nueva divisoria digital (digital divide) entre aquellos (alumnos) con los celulares más avanzados y los que poseen uno más básico. Aunque es imposible negar esta evidencia, la tendencia observable conduce hacia un progresivo estrechamiento de esta nueva brecha, o en otras palabras, la sustitución de los celulares más antiguos por modelos más nuevos con más aplicaciones. Además, debemos tener en cuenta que los jóvenes (en edad de formación) son el segmento de usuarios más dinámico a la hora de adoptar las últimas tecnologías (early adopters), lo que supone un factor añadido para dejar esta brecha digital celular en niveles tolerables y sobre todo aptos para convertir el móvil en un recurso educativo universal. Por otra parte, las propias operadoras suelen adoptar una estrategia de subvencionar los terminales para que los usuarios tengan los modelos más nuevos en sus manos, ya que son los que soportan más servicios y potencialmente generan más ingresos.

¿Sin olvidar que, si en muchos países se subvencionan con fondos públicos la compra de material escolar, por qué no incluir el celular?, o en otros términos por qué no empezar a considerar al celular como el computador básico y personal de todo alumno?

Lo que de facto supondría que las instituciones educativas dejaran de pensar en lo tangible (átomos) como lo único realmente educativo, dando el necesario salto a lo digital (desmaterialización) asumiendo definitivamente la cultura de los alumnos, no la de los profesores. La tarea a partir de ahora consiste en asociar cada aplicación del celular con un uso educativo que mejore el rendimiento académico e integre la tecnología cotidiana de los alumnos (y de los profesores) en su proceso formativo. La primera aplicación de todo teléfono celular es la comunicación vocal, lo que convierte a éste en un receptor adaptado a la escucha. Los alumnos podrían acceder a contenidos de audio elaborados por los propios formadores relativos a un determinado tema previamente tratado en el aula. Sin duda en la formación en idiomas extranjeros es donde la escucha que permite el celular lo convierte en una herramienta inmediata de consulta sobre, por ejemplo, la pronunciación de un vocablo. La posibilidad de acceder a un diccionario de audio a través de celular, es una aplicación de bajo coste y, sin embargo, con un enorme impacto en la mejora del aprendizaje de otros idiomas. Las aplicaciones de voz permiten, además, explicaciones a grupos o individuos sobre obras artísticas en exposiciones (visitas guiadas a través del teléfono) y explicaciones in situ pormenorizadas sobre la historia de emplazamientos históricos, algo que ya se ve desde hace ya años en muchas ciudades europeas. Sin olvidar que la voz es el principal recurso para el aprendizaje de las personas con discapacidad visual, lo que sin duda convierte al celular en su profesor virtual. El aprendizaje de estas personas mejoraría si además de los textos en braille, que no suelen estar disponibles para las últimas publicaciones científicas, pudieran acceder a traducciones de audio de esos textos en el celular.