
Son dos funcionalidades complementarias de los nuevos celulares de aplicación directa en la enseñanza. Los móviles pueden incluir además de la conexión a la red celular, conexión Wi-Fi y Bluetooh. La primera consideración sobre la creciente conectividad de los celulares es que no es necesario conectarse a la red celular para usarlo como un emisor/receptor, lo que tiene una repercusión directa sobre el coste del servicio. En otros términos, la conexión Wi-Fi y Bluetooh de los celulares permite crear una intranet (del centro educativo) sin coste alguno. La creciente disponibilidad de conexiones Wi-Fi en las escuelas y demás centros formativos, convierten al celular en el más útil, sencillo y portátil modo de acceso a esa red sin tener que utilizar las computadoras estacionarias o las notebooks cuyo coste es sensiblemente mayor. Las diferentes características tecnológicas del Wi-Fi y el Bluetooh hacen a ambas recomendables para distintitas utilidades; así, la primera puede cubrir todo el centro, por lo que es muy útil para acceder a Internet, a la intranet del centro educativo y para recibir y/o enviar grandes ficheros o paquetes de datos. Por su parte, el bluetooh es una conexión complementaria ideal para recibir en distancias muy cortas (como el interior de un aula) pequeños ficheros. A su vez, los elementos periféricos como las impresoras, de uso colectivo en la mayoría de las escuelas, permiten conectarse mediante Wi-Fi y Bluetooh, de tal modo que hacen innecesaria la conexión mediante cables. Este sistema incentivo además el hecho de no pasar a papel más que lo que requiere una lectura exhaustiva, o reescritura sobre el propio documento, algo que para los “nativos digitales “no es un gran problema y, sin embargo, para los que nos educamos en la cultura Gutenberg lo es en muchas ocasiones. Es importante también considerar que si los celulares de los alum-nos cuentan con Wi-Fi esto significa menor presión de uso sobre la generalmente sobrecargada aula de informática. Nuevamente, las lecturas de documentos o páginas web que requieran más atención se pueden hacer en las pantallas de las computadoras de las salas de informática, pero la consulta (muy usual) del correo electrónico, de noticias, etc., puede ser perfectamente realizada individualmente en el celular.
Este hecho, además, es de una enorme trascendencia, ya que no se traduce sólo en una optimización de los recursos tecnológicos disponibles; más bien implica asimilar la idea de que acceder a Internet, la conexión a la red en general, no es algo que requiera desplazarse hacia un punto determinado, sino que la red es ubicua disponible en todo lugar siendo éste uno de los principales factores que potencia su uso y aplicación en todo tipo de situaciones como “herramienta personal”(Castells,2007).El necesario complemento de la posibilidad de conexión a la red a través del celular es la disposición de dispositivos de Memoria, para almacenar archivos en el aparato. Básicamente los celulares disco externa en forma de tarjeta extraíble (similar a la de las cámaras digital ya que estas últimas han ido aumentado su capacidad de memoria a la vez que abaratándose.
El cuadro siguiente nos muestra la capacidad que permite un celular básico para almacenar archivos en los formatos más usados en la enseñanza. Es indudable que esta “foto fija” no puede más que ir incrementándose ya que las memorias sufren un proceso imparable de abaratamiento, lo que significa más capacidad a menor coste cada año.
Aun así, podemos comprobar fácilmente que por el mismo precio de un solo manual escolar (libro) se puede adquirir una tarjeta de memoria que puede almacenar prácticamente todo el material didáctico de un escolar de secundaria43. Esto no significa que el libro sea prescindible como elemento de aprendizaje, pero si nos obliga a reflexionar que la única opción para los libros no es el papel y a lo mejor el abaratamiento de estos textos podría venir por su digitalización. La disponibilidad de memorias cada vez más asequibles terminará convirtiendo al celular en la nueva mochila de los nativos digitales, ahorrando el insalubre peso de los átomos que además son imposibles de reescribir. El escenario final se parece bastante a este: los libros de gran formato estarán disponibles para consulta en la biblioteca del centro (historia, grandes mapas, etc.) y los manuales para las asignaturas, en las tarjetas de memoria, actualizándose cada año o cada curso mediante descarga. Por último y para cerrar este análisis de las aplicaciones del celular en la educación tenemos que citar el acceso a Internet que los móviles de tercera generación (3G) permiten. Lo primero que hay que recordar es que Internet no es una red sino una red de redes, es decir que los protocolos de conexión (los TCP/IP) permiten convertir cualquier red de telecomunicaciones en una red Inter-net. Es por eso que la red celular permite también acceder a Internet, aunque popularmente se asocie ésta a la red telefónica convencional. Los celulares, tal como hemos visto antes, hace ya varios años que permiten conectarse a Internet, pero no ha sido hasta la comercialización de los 3G, cuando se puede hablar de verdad de acceso a Internet, ya que son los primeros sistemas que ofrecen un ancho de banda que permite navegar en condiciones similares a las conexiones xDSL.
La diferencia básica entre el acceso a Internet con una computadora y un celular radica en los tamaños de la pantalla y del teclado. Si una computadora media tiene una pantalla de 14/15” un celular común apenas supera las 2″, lo que obliga a rediseñar las páginas web para que sean legibles en el terminal. Los teclados de los celulares más básicos suelen contener unas 14 teclas o botones que cumplen las funciones alfanuméricas básicas para marcar un número de teléfono o escribir un SMS. Sin embargo, los nuevos celulares ofrecen teclados en pantalla, permitiendo un incremento del tamaño de ésta y una mayor comodidad y rapidez en la escritura. Todas estas características tecnológicas de los celulares son barreras solamente para los “inmigrantes digitales’, pero no para los nativos de la “generación Nintendo”, acostumbrados a moverse con facilidad con pequeños terminales portátiles mucho menos potentes que los celulares actuales. La clave para entender la utilidad del acceso a Internet de los alumnos a través del celular es que esta forma de conexión puede ser complementaria a la existencia de la convencional. Es más, puede ser la más generalizada en el aula para consultas de textos breves, imágenes, vocabulario, gráficos en 3D, etc. Sí olvidar tampoco que el acceso celular a Internet no está necesariamente ligado al terminal telefónico, es decir, que el uso de los llamados MODEM USB o routers celulares convierten cualquier computadora en un punto de acceso a Internet. En resumen, el reto actual es convertir un dispositivo que tienen todos los alumnos en el bolsillo en una nueva escuela portátil (la pocket school); en otras palabras, que el alumno se lleve la escuela a casa con conexión permanente por voluntad propia! Y para que esto sea posible hay que adaptar los contenidos educativos a las formas de vida y hábitos socioculturales de estas nuevas generaciones que no van al cine, pero que pueden ver una película en una PSP, que no leen libros pero que pueden leer 30 SMS diarios, que no escriben, pero pueden chatear durante horas…

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
