La computadora como artefacto

No existe artefacto concebido por el hombre que más convenga a esta descripción funcional que una computadora digital. Es verdaderamente proteica, puesto que casi las únicas propiedades que pueden detectarse en su comportamiento (¡siempre que funcione como es debido!) son las propiedades organizadoras. La rapidez con que efectúa sus operaciones básicas puede darnos una ligera idea de sus componentes físicos y sus leyes naturales; los datos de rapidez, por ejemplo, nos permitirían desestimar unos determinados tipos de componentes talentos». Por lo demás, apenas si podría hacerse una sola afirmación interesante acerca de una computadora que tuviese una determinada relación con la específica naturaleza de su carrocería. Una computadora es una organización de componentes funcionales elementa-les en que, de modo muy aproximado, únicamente la función realizada por aquellas componentes es apropiada al comportamiento de todo el sistema.”

Las computadoras como objetos abstractos

Esta cualidad eminentemente abstracta de las computadoras facilita la introducción de las matemáticas en el estudio de su teoría y es la que ha inducido a algunos a la errónea conclusión de que, ya que está naciendo una ciencia de la computadora, deberá tratarse necesariamente de una ciencia matemática más que de una ciencia empírica. Permítaseme tratar de estos dos puntos sucesivamente: la adecuación de las matemáticas a las computadoras y la posibilidad de estudiar empíricamente las computadoras.

Se han hecho ciertas importantes teorizaciones, iniciadas por John von Neumann, basadas en el tópico de la precisión de la computadora. La duda que se ofrece es, ¿cómo construir un sistema seguro partiendo de partes no seguras? Obsérvese que esta duda no se plantea como perteneciente a la ingeniería física ni tampoco a la física. ¡Se da por sentado que el ingeniero ha actuado con los componentes lo mejor que ha sabido pero las partes siguen siendo inseguras! La única forma de salir al paso de esta inseguridad estriba en nuestra forma de organizarlas.

Para transformarlo en un problema que tenga sentido, habrá que decir algo más acerca de la naturaleza de aquellas partes inseguras. A este fin, nos ayuda el conocimiento de que cualquier computadora puede formarse con un pequeño conjunto de simples elementos básicos. Podemos tomar, por ejemplo, como primor-diales las llamadas neuronas Pitts Mc Culloch. Como indica su nombre, tales componentes fueron concebidos como análogos a las neuronas del cerebro por sus supuestas características anatómicas y funcionales; sin embargo, son eminentemente abstrusas. Formalmente, son isométricas de los tipos más sencillos de circuitos de conexión. Postulamos ahora que vamos a construir un sistema a partir de estos elementos y que cada parte elemental goza de una concreta probabilidad de funcionar indebidamente. El problema estriba en disponer los elementos y sus mutuas conexiones de forma que el sistema completo funcione con seguridad. El detalle importante, en el estudio que nos ocupa, es que las partes tanto podrían ser neuronas como relés, tanto relé como transistores. Las leyes naturales que rigen los relés son conocidas de todos, en tanto que las leyes naturales que rigen las neuronas son mucho menos conocidas. Pero esto no tiene importancia, puesto que lo que cuenta para la teoría es que los componentes tengan el grado concreto de inseguridad y estén conectados de una forma determinada.

Este ejemplo demuestra que la posibilidad de elaborar una teoría matemática de un sistema o de simular dicho sistema no depende de poseer una adecuada microteoría de las leyes naturales que rigen los componentes del sistema. Dicha microteoría puede ser simplemente ajena a la cuestión.