
Cuando se habla de la creatividad o del principio creativo se está admitiendo un salto cualitativo con respecto al resto de los procesos mecánicos. Es evidente que el pensamiento entraña una dificultad de análisis muy grande; pero ello no quiere decir que deba renunciarse a un modelo de compleja causalidad para su estudio. Respecto a la conciencia de las máquinas, su carencia no impide un funcionamiento inteligente, ni tampoco prueba que no se pueda alcanzar la autoconciencia más adelante. Por supuesto, el conocimiento que discierne entre las cosas y el sujeto es superior al que sólo conoce las cosas. En el primero se da la conciencia. No obstante, desde un punto de vista histórico, el ser humano ha ganado la conciencia después de deambular durante períodos dilatados por entre las cosas. Y su andadura inteligente ya se había iniciado con anterioridad. La vieja controversia sobre si es posible o no la inteligencia artificial ofrece un vivo campo para la dialéctica. Pero también se nutre de algo más que argumentos. Las actitudes emotivas provocan torrentes de palabras. Lo cierto es que paulatinamente, las computadoras están aprendiendo a ocuparse de una gran diversidad de tareas y que los sistemas expertos en curso demuestran capacidad de aprender y afinar su actividad.
La inteligencia artificial
La inteligencia artificial generalmente se expresa mediante la abreviatura IA. Bajo esta denominación se recogen las realizaciones y los proyectos de la ingeniería del conocimiento. Si el nombre parece pretencioso, puede tomarse como la forma de designar aparatos y sistemas tangibles, reales. La IA ha recorrido un largo trecho, que se Inició a mediados de los años cincuenta. El elemento de arranque fue la fabricación de las primeras computadoras electrónicas en la década anterior La invención de la computadora hizo posible el viejo ideal de los seres humanos crear inteligencia, disponer almacenes de información y construir máquinas capaces de tratarla y de elaborar conocimientos. A pesar del empuje con que nació la IA, las etapas de su evolución no han resultado fáciles ni rápidas.
El titubeante juego de los primeros modelos ha dado paso, finalmente, a versiones que han alcanzado la categoría de maestros. En el origen se hallan los primeros programas heurísticos. Entre ellos destaca el Logic Theorist (LT), escrito en 1956. El LT consistía en un novedoso programa de resolución general de problemas bien definidos, como el de Las torres de Hanoi, El lobo y los corderos, etc. De él se generaron aplicaciones en psicología experimental, relativas a la teoría de la resolución de problemas.
La expresión «inteligencia artificial», que todavía resulta oscura para el público, recoge en su seno los siguientes aspectos fundamentales:
-sistemas expertos
-procesamiento de lenguaje natural
-visión artificial
-robots
-modelos de conocimiento
Cada uno de los campos señalados tiene sus propios objetivos, pero el objetivo general de la inteligencia artificial es común a todos ellos. Y los progresos de cada campo revierten en los otros y en una previsible reunión integral de estos avances.
Sistemas expertos
Los sistemas expertos o especializados constituyen una aplicación de la IA apasionante y muy útil. Son sistemas que acumulan saber perfectamente estructurado, de tal manera que sea posible obtenerlo en las diversas situaciones en que es necesario. El concepto de información es secundario frente al de saber. Ello convierte al sistema (software hardware) en un especialista en la materia para lo que está programado; se utiliza como apoyo o elemento de consulta para investigadores, médicos, abogados, geólogos, y otros profesionales. En la actualidad existe un gran número de sistemas expertos que son utilizados en la investigación y el ejercicio de diversas profesiones. Veamos un ejemplo. La medicina atrae buena parte de la atención de los diseñadores de sistemas y cuenta con gran número de programas. El sistema INTERNIST se ocupa del diagnóstico de las enfermedades de medicina interna u hospitalaria. Fue desarrollado en la universidad norteamericana de Pittsburg en 1977. En los centros médicos que disponen de dicho sistema, el médico acude al terminal de la computadora después de haber reconocido al paciente y haber realizado los análisis que cree pertinentes. Finalmente, elige uno, lo da a conocer y justifica su elección: cuadro clínico, historial, tratamiento, posibilidades de error, etcétera.
La elaboración de los sistemas expertos exige el despliegue de un amplio equipo de ingenieros de IA y una larga tarea de organización del saber. Estos especialistas son denominados «informantes». La meta consiste en plasmar mediante herramientas informáticas los «pasos» que el informante sigue para descartar unos diagnósticos y escoger el más acertado. Un gran objetivo es el tratamiento del lenguaje natural. Consiste en que las computadoras (y sus aplicaciones en robótica) puedan comunicarse con las personas sin ninguna dificultad de comprensión, ya sea oralmente o por escrito. Aquí encontramos la realización de un sueño largamente alimentado: hablar con las máquinas, que entiendan nuestra lengua y se hagan entender en ella. Los logros que se han conseguido resultan a todas luces parciales e insuficientes, pero alentadores. Ciertas máquinas pueden interpretar las grafías de textos escritos y reproducirlos oralmente: leen los textos en voz alta. Uno de los avances de este tipo (que sin duda representará una evolución notable en poco tiempo) es el programa FRUMP, elaborado en la Universidad de Yale.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
