La convergencia inalámbrica y la compatibilidad que falta

Comparemos esta realidad con otros lugares del mundo. En Latinoamérica, la situación presenta grandes disparidades entre países, ciudades y segmentos sociales. Si bien esto es así también en otras regiones, en Latinoamérica esto se acentúa. Las cifras, como en otros lugares del mundo, carecen de precisión respecto de cuántas líneas están realmente activadas. Por ejemplo, mientras las estadísticas oficiales indican que en Argentina hay casi 40 millones de líneas de TM, lo que representaría una penetración cercana al 100%, algunos expertos consideran que la penetración real (personas alcanzadas por la TM y no líneas en servicio) es sólo del orden del 75%, similar a la de Chile (74%), un tercio mayor que la de Colombia y un 50% más que la de México (51%). Las cifras gubernamentales indican que, en Brasil, la TM tendría una penetración superior al 60%En Canadá, donde las cifras pueden ser más confiables, la tasa será del 60%, en EE.UU. del 85% y España del 94%. Por el volumen, el número de líneas instaladas en Brasil duplica el número de líneas de México, es 5 veces superior al de Canadá, 3 veces al de Argentina y la mitad de EE.UU. En todos los casos, estas tasas de penetración demuestran que la TM no sólo es un éxito en términos absolutos, un fabuloso negocio con rendimientos tangibles para las compañías de telecomunicaciones, sino que además representa un verdadero cambio de paradigma. En pocos años, aquello que la radio y la televisión tuvieron que esperar varias decenas de años para alcanzar, la TM lo obtuvo con cierta facilidad y sin una intervención tan directa de los Estados.

El siguiente diagrama describe cómo el proceso de convergencia de medios puede ser interpretado a partir de la centralidad que ocupan en la actualidad las tecnologías y servicios inalámbricos en los múltiples aspectos de la vida cotidiana. Muestra cómo, la línea de tiempo que sigue la evolución histórica de las seis actividades humanas fundamentales (leer, escuchar, desplazarse, trabajar, ver y hablar) ha ido desplazándose hacia la convergencia, en la que la inalambricidad ha ido progresivamente ganando terreno para convertirse en un factor determinante de la próxima etapa de la convergencia. La clave está en cómo el potencial de fertilización cruzada entre actividades humanas mediatizadas puede impulsar una economía mundial conectada, progresivamente inalámbrica y móvil.110 Es indudable que la evolución de la TM hacia una 3G configurará los siguientes pasos de la convergencia mediática. Tiene y tendrá preeminencia en cualquier estrategia futura.

Con los cambios constantes en la oferta de nuevos modelos y la tasa de rotación de los dispositivos de recepción se ha acelerado. Con frecuencia, el cambio de modelo implica además un cambio de marca o fabricante, p.e. de Nokia a Motorola. Allí es donde aparecen ciertas dificultades para el usuario y en consecuencia para el operador, provenientes básicamente de la diferencia entre el sistema operativo empleado por uno y otro, y diferencias en las interfaces de diálogo y los mapas de navegación internacionales. El escenario se parece al que un usuario de PC viviría si su notebook, la computadora de la ofcina y la de su casa no tuvieran el mismo sistema operativo o uno muy parecido, un Office similar o idéntico y un navegador en Internet análogo. O el de un usuario que al comprar una nueva PC se encuentra con un sistema operativo totalmente diferente del que tenía en la anterior. No hablo sólo de versiones de Windows, MS Office o Explorer, hablo de diferentes productos realizados por diferentes proveedores. Diferentes metáforas de escritorio, diferentes menús, diferentes códigos para apelar a la misma función, diferentes árboles de navegación interna. Un verdadero caos. Aunque están francamente en un proceso de cambio acelerado, los entornos virtuales de los móviles son, por el momento, mucho más acotados y menos complejos que los de las PCs. 

Es evidente que el hecho de contar con entornos muy similares, basados en un código común (Microsoft DOS Disk Operating System) provisto por un mismo proveedor que actualiza sincrónicamente las versiones del software, facilita enormemente el pasaje de un dispositivo a otro. Ése es el caso de las PCs pero no de los dispositivos móviles. La interoperabilidad técnica en la TM es mucho más baja que en otros dominios digitales. Es verdad que las redes de diferentes operadores se intersecciones, así como existe un diálogo fluido entre éstas y las redes de telefonía fija, lo que supone una ventana de acceso al mundo de Internet y una enorme permeabilidad del ecosistema móvil. Sin embargo, a diferencia del mundo de la PC, donde reina un gran proveedor de sistemas operativos que diseña las funcionalidades básicas de las que disponemos casi todos los usuarios de PCs del mundo, el universo inalámbrico es mucho más abierto y competitivo. Los desarrolladores de hardware no han adherido a ninguno en exclusividad y esto hace que coexistan al menos 4 sistemas operativos mayoritarios sin que ninguno tenga a su alcance la posibilidad de oligopólica el mercado o, al menos, no por el momento. Paradójicamente, la mayor apertura del mercado no se ha traducido en una carrera por la mejora competitiva continua como era de esperar. Sin que eso exista en el mundo de la PC, según la perspectiva técnica que se adopte, podrá decirse que Microsoft ha hecho progresar su sistema operativo y sus productos en general, más rápido de lo que lo han hecho los proveedores de componentes intangibles de la TM.