
La integración de los medios convencionales (mainstream media) en la telefonía celular es uno de los síntomas más evidentes del largo proceso de Convergencia que se está produciendo al final de la década actual. Cuando todavía no se ha completado el aterrizaje de los antiguos más media en Internet, la evolución tecnológica de los sistemas de telefonía móvil vuelve ahora a alterar el inestable mercado de la televisión, la radio, el cine y las productoras musicales. En esencia, y tal como analizábamos en el epígrafe anterior, en el momento en que el celular ha estado en disposición de ofrecer anchos de banda suficientes como para distribuir señal de video es cuando la vieja industria se ha planteado si en esa pequeña ventana móvil hay una oportunidad de negocio. La experiencia de Internet ha influido, sin duda, en la decisión de la media de no perder este tren, tratando de impedir que sean otros actores ajenos al sector los que lideren el mercado explotando además los contenidos de los propios medios.
Los errores del pasado reciente en Internet deben servir de acicate a la media para ingresar en el naciente mercado del celular y/o para integrar éste como nueva ventana de explotación, pero sin olvidar las particularidades de este nuevo medio.
El punto de partida a la hora de analizar la Convergencia de la media en el celular es que éste tiene una doble naturaleza: en primer lugar, el celular puede ser considerado como una red más que soporta las emisiones de los medios convencionales (como la red de radio difusión), pero también y no menos importante, el celular es un nuevo medio y como tal desarrolla sus propios formatos, nuevas formas de consumo y nuevos terminales de acceso.
La primera opción citada convertiría al celular en una especie de soporte espejo de la oferta actual de los medios, aunque con las lógicas adaptaciones necesarias para hacer posible su consumo sin demasiado esfuerzo del usuario.
Un ejemplo de esta opción estratégica son los operadores de televisión que ofrecen sus canales a los usuarios del celular, ya sea a través de las redes de las operadoras de celulares o bien directamente por medio de las redes de radiodifusión. La consideración del móvil como un medio más a añadir a los existentes implica una estrategia más arriesgada por parte de los dueños de los medios convencionales, ya que significa elaborar una nueva oferta y considerar al celular como “cuarta ventana de explotación”.
Como ejemplo de esta consideración del móvil como new media podemos citar la producción de series de ficción para celulares, conocidos como mobisodes (de mobile y episodio) por parte de cadenas de televisión.
La estrategia de las operadoras de móvil en todo el mundo incluye incentivar la participación de la media como proveedores de contenidos para sus redes. Este interés está plenamente justificado, ya que las operadoras ven cómo los ingresos clásicos por llamadas de voz comienzan a describir un inexorable declive y necesitan imperiosa-mente incrementar el ARPU para amortizar las cuantiosas inversiones en las redes avanzadas. Esta Convergencia por necesidad, no obstante, debe ser aprovechada por la media ya que son el sector que posee el saber hacer necesario para la producción y los derechos de propiedad sobre los contenidos más demandados en todos los mercados, incluidos los locales. Además de esto, los medios convencionales están viendo (atónitos) como su antaño estable audiencia está reduciéndose en todos los mercados, ante el imparable atractivo de Internet como nuevo mega medio que soporta e incluye todos los demás sin límites geográficos. El panorama, pues, para los antiguos medios de masas no puede ser más propicio (!) para invertir en este naciente mercado, cuyos límites están por definir y donde progresivamente están desapareciendo las barreras de entrada. La tabla siguiente muestra las diferencias básicas entre los medios audiovisuales convencionales y la nueva ventana celular en la fase actual.
Aunque los propios media integran subsectores muy diferentes en sus lógicas de producción y consumo, la diferencia fundamental entre éstos en conjunto y el celular es que los primeros se han dirigido históricamente a una audiencia masiva e indiferenciada y el móvil es un “mercado nicho” y, por tanto, sus oportunidades de negocio se basan en la divulgada teoría de la “Long Tail” descrita por Chris Anderson y que se muestra a continuación (Anderson, 2006).

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
