Explicación funcional

Por otra parte, si bien la división entre medio interno y externo no es necesaria para el análisis de un avión o de un pájaro, por lo menos resulta muy conveniente. Existen varias razones que abonan este punto y que se harán evidentes con los ejemplos. Muchos animales del Ártico tienen pelo blanco. Por lo general, nos explicamos este detalle diciendo que el blanco es el mejor color para el medio ártico porque los seres de color blanco se detectan mucho más difícilmente que aquellos cuyo color no es éste. Ésta, por supuesto, no es una explicación propia de la ciencia natural, sino una explicación referida al propósito o función. Afirma simplemente que éste es el género de criaturas que «actuarán», es decir, que sobrevivirán en este tipo de medio. Para transformar esta manifestación en explicación habría que añadirle una idea de la selección natural o de un mecanismo equivalente.

Un hecho notable relacionado con este tipo de explicación es que exige sobre todo una idea del medio exterior. Si observamos el medio, cubierto de nieve, que nos rodea, podremos predecir cuál será el color predominante de los seres que probablemente vayamos a encontrar; muy poco será preciso conocer acerca de la biología de dichos seres, aparte de que acostumbran a mostrarse mutuamente hostiles, de que se sirven de pistas visuales para modificar su comportamiento y de que son adaptables (a través de la selección o de algún otro mecanismo).Análoga a la función desempeñada por la selección natural en la biología evolutiva es la función ejercida por la racionalidad en las ciencias del comportamiento humano. 

Si de una empresa comercial lo único que sale obtención que vemos es que consiste en un sistema su comportamiento si variamos el medio: cómo modo impuesto sobre las ventas. Esta predicción puede hacerse y los economistas la hacen repetidamente sin supuestos precisos relacionados con el mecanismo de adaptación, el aparato que sirve para tomar las decisiones y que constituye el medio interior de la firma comercial.

Así pues, la primera ventaja que se desprende de deslindar el medio exterior del interior, al estudiar un sistema adaptable o artificial, es que a menudo nos es dado predecir el comportamiento a partir del conocimiento de los objetivos del sistema y de su medio exterior, con unos presupuestos mínimos en relación con el medio interior. Corolario inmediato es que es frecuente encontrar medios interiores totalmente distintos que cumplen fines idénticos o parecidos en medios externos idénticos o parecidos: aviones y pájaros, delfines y atunes, relojes accionados por pesas y relojes accionados por muelles, relés eléctricos y transistores.

Suele existir una considerable ventaja en la división desde el punto de vista del medio interior. En gran número de casos, que un sistema particular alcance un determinado objetivo o adaptación depende únicamente de unas pocas características del medio externo y en ningún modo del detalle de dicho medio. Los biólogos conocen muy bien esta propiedad de los sistemas adaptables, que etiquetan con el nombre de homeostasis. Se trata de una importante propiedad de la mayor parte de los buenos diseños, ya sean biológicos ya artefactuales. En una u otra forma, el proyectista aísla el sistema interior del medio, a fin de mantener una relación invariable entre el sistema interior y el objetivo, independiente de las variaciones sobre un amplio campo.