
La información contenida en una base de datos se puede organizar o presentar de diversas formas de manera que, dependiendo de su organización, las bases de datos se clasifican en cuatro tipos diferentes: las bases de datos jerarquizadas, las bases de datos relacionales, las bases de datos documentales y, como un desarrollo reciente, las bases de datos orientadas a objetos. Este árbol, además de identificar los datos, define las relaciones que existen entre ellos. Las bases de datos jerarquizadas se clasifican a su vez en diversos tipos, dependiendo de la relación que existe entre dichos datos.
Las características fundamentales de este tipo de bases de datos las distingue claramente de las convencionales:
·la llamada encapsulación, o coexistencia en un mismo soporte de los datos y de los por su parte, las bases de datos relacionales casos que se aplican a dichos datos cumplen, en mayor o menor medida, las condiciones que establece el modelo relacional de E. F. Codd para manejo de bases de este tipo de colecciones de datos. Una base de datos relacional accede a los datos desde un nivel más lógico que físico y el usuario de la base selecciona los datos a través de sus nombres o sus valores, sin tener que indicar de forma expresa la posición física que ocupan en ella, es decir, sin necesidad de indicar el camino de acceso o el número de registro correspondiente a la información a la que desea acceder. El sistema mismo es el que determina la mejor manera de generar la respuesta a la pregunta formulada.
· la herencia, fenómeno consistente en la creación de nuevos objetos de datos a partir de otros ya existentes de objetos.
· el polimorfismo, es decir, la posibilidad que ofrecen de aplicar el mismo tipo de procesos a una diversidad tras ventaja que ofrecen estas bases de datos es que la falta o la definición errónea de un objeto no influye sobre el resto, por ejemplo, su interrelación es tal, que la falta o mala definición de un dato influye o invalida el resto. Estas evidentes ventajas sobre los demás tipos de bases de datos perfilan a las bases de datos orientadas a objetos como el tipo que tiene mayores probabilidades de imponerse en un futuro
En tercer lugar, están las bases de datos documentales, derivadas de la necesidad de disponer de toda la información en el puesto de trabajo y de minimizar los tiempos de acceso a aquellas informaciones que, si bien se utilizan con frecuencia, no están estructuradas convenientemente (como sucede con la mayoría de las que pasan por nuestras manos en nuestro quehacer diario). Esto se debe a que la procedencia de la información es muy variada (informes, notas diversas, periódicos re-vistas etc.) motivo por el cual en dicha información no se indica siempre de forma sistemática, por ejemplo, la procedencia, el tema principal, los temas secundarios, la fecha en que fue confeccionada, etcétera. Estas informaciones particulares podrían ser los criterios utilizados para la clasificación empleados en bases de datos convencionales. Además, las informaciones llegan, por regla general con formatos muy diversos, dependiendo de su procedencia y puede suceder también que lo que interese es buscar un cierto término en un documento o una serie de ellos.
Finalmente, las bases de datos orientadas a objetos son bases de datos capaces de almacenar conjuntamente tanto procesos como datos. Por este motivo las bases orientadas al objeto deben poder almacenar información no convencional (como imágenes estáticas o en movimiento, colecciones de sonidos, etc.). Además, nadie pone en duda que es más cómodo manejar los objetos del entorno que nos es familiar, que trabajar por ejemplo con tablas, esquemas, cuadros, etcétera.
Aplicaciones de la hoja electrónica o de calculo
Para comprender mejor el funcionamiento y las aplicaciones de la hoja electrónica o de cálculo, podemos citar algún ejemplo de su uso habitual. Imaginemos que tenemos una empresa que comercializa unos productos a través de representantes que trabajan a porcentaje y queremos calcular el beneficio mensual de las ventas de estos productos. Podemos entrar las cifras de las ventas mensuales por producto en las celdas. En otra parte de la hoja pueden calculárselos impuestos que afectan a cada producto, en otra zona se efectuará el cálculo de las comisiones de los representantes, y en otro lugar los gastos generales repartidos por producto. Una vez terminados estos cálculos, solamente hay que sumar la comisión de los representantes, los gastos generales y los impuestos, restarlos de las ventas, y obtendremos los beneficios mensuales correspondientes a cada producto. Sumándolos todos obtendremos el beneficio general del mes. Todos los cálculos efectuados y los resultados finales pueden tenerse en papel impreso siempre que se desee. La hoja de cálculo permite también hacer suposiciones. Por ejemplo, qué ocurriría con los beneficios calculados si los impuestos aumentaran un 3 por ciento. Sin la hoja electrónica, tendríamos que volver a efectuar casi todos los cálculos; con ella, solamente hay que entrar esta variación en la celda correspondiente y activar la función de re calculación automática. Obtendremos los nuevos resultados inmediatamente, y podremos tomar decisiones rápidas, como un aumento de precios, variación de las comisiones, etcétera.

Belén Stettler, oriunda de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, cuenta con 35 años y es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA). A lo largo de sus 13 años de trayectoria en comunicación política, ha trabajado como consultora en Buenos Aires, especializándose en estrategia, investigación y comunicación directa. Ha dirigido equipos de comunicación en diversas campañas. Su experiencia incluye roles importantes en la Obra Social del Personal de Seguridad Pública de Buenos Aires, la Vicejefatura de Gobierno de Buenos Aires, Claves Creativas, Ford Argentina y AkzoNobel, iniciando su carrera en Grupo Suessa Organización Empresaria.
